jueves, 10 de septiembre de 2009

PAULO FREIRE


 
PENSAMIENTO

IDEA CENTRAL

EL HUMANISMO:  la recreación, liberación y transformación de la realidad sólo es posible cuando las personas (el hombre y la mujer) entran en constante diálogo consigo mismo, con el entorno y con los demás. Este proceso integrado e integrador permite la reflexión y la comunión de acciones para concretar las transformaciones que un grupo humano requiere. Toda persona posee vocación humanizadora, no obstante cuando no se cumplen las condiciones concretas para interpretar la realidad que le circunda, puede ser causante y víctima de su propia deshumanización. Tanto la humanización como la deshumanización pueden ser analizadas a lo largo de la realidad histórica social: individual y colectiva.

La flexibilidad ante los dogmas y el redescubrimiento de un pensamiento donde nada es totalmente exacto y puro, se construye desde la dialéctica entre el pensar y actuar.

APORTE GENERAL:  teoría de acción: antidialógica y dialógica.

 Visión antropológica de la realidad.

Pensamiento humanista y existencialista (lo humano es la historia).

 Énfasis en el valor de la palabra y en el hecho educativo como medio para salir de la alienación y deshumanización.

La educación como punto de partida del ejercicio de la liberación y emancipación latinoamericana y mundial.

POSTURA POLÍTICA : la ideología capitalista está orientada al entrenamiento técnico de la fuerza laboral.

La forma de trasmisión de los contenidos educativos (su tecnicidad y su cientificismo) estimula el individualismo, la competitividad y el éxito personal.

El discurso neoliberal, busca convencer que la ética del mercado acabó con las clases sociales con sólo decretar la inexistencia de intereses diferentes entre ellas.

La ética capitalista se comunica a través de verdades a medias o mentiras, engaña al incauto y golpea al débil e indefenso, sepulta el sueño y la utopía para prometer lo que no se va a cumplir.

El proceso de humanización o de liberación desafía en forma dialécticamente antagónica a los oprimidos y a los opresores. los oprimidos necesitan concretar la humanización y los opresores necesitan evitarla. La liberación auténtica es la humanización en proceso.
CONCEPCIÓN DE LA EDUCACIÓN: la educación es el espacio donde se produce y se reproduce la opresión o, por el contrario, la libera¬ción.

 No desmerecer el medio educativo, sino los fines a los que está expuesta la educación, cuando son los que son, los fines sólo se pliegan a los intereses del opresor.

No se puede pretender que el opresor busque la liberación de los oprimidos, al contrario busca una mejor adaptación de la educación a la situación opresora para alanzar una mejor forma de dominación

La educación debe ser el vehículo para la liberación de la conciencia en el ser humano, no una forma de coloniaje y alienación.

La pedagogía humanista y liberadora tiene dos momentos, el primero cuando los oprimidos van descubriendo el mundo de la opresión y se van comprometiendo, en la praxis, con su transformación y, el segundo momento, cuando se transforma la realidad opresora y la pedagogía pasa a ser de los seres humanos en proceso de permanente liberación.

La comunicación humana, es el eje transversal de la socialización y la educación. Este proceso real se ve seriamente afectado y cuestionado pues no cumple a cabalidad su tarea humanizadora del hombre y la mujer.

VISIÓN EXISTENCIALISTA: se requiere partir la situación concreta y existencial del ser humano y no desde un modelo ideal.

En la lucha por su liberación y la transformación, el oprimido ha de ser ejemplo de sí mismo, en la lucha por su redención.

La vocación humana es negada y a la vez afirmada en la propia negación. Es negada en la injusticia, en la explotación, en la opresión, en la violencia de los opresores. Es confirmada en el ansia de libertad, de justicia, de lucha de los oprimidos por la recuperación de su humanidad despojada.
La deshumanización tiene lugar en aquellos quienes son despojados de su humanidad y también en aquellos, aunque de manera diferente, que se encargan de perpetrar ese despojo.

Como distorsión del ser más, el ser menos conduce a los oprimidos, tarde o temprano, a luchar contra quien los minimizó, quienes en un momento les prohibieron ser, convirtiéndolos en sombras de gente, desesperados y muertos en vida. Esta lucha sólo tiene sentido cuando los oprimidos, buscando la recuperación de su humanidad, al crearla, no se sienten opresores de los opresores, sino restauradores de la humanidad de ambos.
Toda práctica humana es inmoral cuando atenta contra el núcleo de la naturaleza humana fundamentada en la libertad y la esperanza.La vocación de ser más no se logra en la indigencia, pero tampoco en la dádiva y asistencialismo, en consecuencia concretarla exige liber¬ad, posibilidad de decisión, de elección, de autonomía, de responsabilidad.
La responsabilidad se adquiere en la vivencia y praxis cotidiana, es allí donde aprendemos a comprometernos con nosotros mismos, con el otro, con el mundo, con la trascendencia.
El compromiso humanista nos lleva a ser y estar en relación con los demás y desde ese espacio tomar distancia y evaluar el mundo, para conocerlo, profundizarlo y transformarlo; entonces las acciones se convierten en un acto de amor, dan sentido y direccionalidad al ser humano en función de su quehacer histórico para la recuperación de su humanidad.

LA CONCIENCIACIÓN COMO PROCESO DE LIBERACIÓN:  la conciencia solo se alcanza en la praxis. El despertar de la conciencia implica comprender realista y correctamente la ubicación del ser humano en la naturaleza y en la sociedad.

Al alcanzar el conocimiento de la realidad a través de la acción y reflexión en común, los oprimidos se convierten verdaderos creadores y recreadores.

Existir, humanamente, es pronunciar el mundo, es transformarlo.

Los seres humanos, como seres del quehacer, emergen del mundo, pueden reconocerlo y transformarlo con su acción. La transformación se realiza a través de la comunicación mediada por la corporeidad, la temporalidad y el conocimiento como fruto colectivo

COMUNICACIÓN MEDIADA POR LA CORPORIEDAD:  el cuerpo es el vehículo a través del cual nos situamos en el mundo y nos relacionarnos con los demás, esas relaciones favorecen la toma de conciencia acerca del mundo como campo de la acción y de reflexión.

Nuestra corporiedad consciente está constituida en y para el diálogo y en consecuencia niega toda forma de aislamiento.
La corporiedad es única e integrada ofrece las capacidades de ver, escuchar, hablar, sentir, desear, reflexionar y actuar.
Los enajenados por la alienación se transforman en seres para otros olvidándose de ser seres para sí.
El elemento clave de la corporiedad es el diálogo.

 
LA TEMPORALIDAD: los seres humanos crean la historia porque pueden tridimensionalizar el tiempo (pasado– presente–futuro).

Los espacios históricos tienen continuidad y se producen debido a las acciones de las personas.

La continuidad y la acción tiene que ver con la sucesión de las generaciones: nacen, viven, experimentan, actúan, mueren y son sustituidas por otras generaciones). “Ayer, hoy y mañana, no son secciones cerradas en el tiempo.
Temporalizar el espacio, indica que el contexto es modificable pues el mismo, va tomando nuevas formas en la medida en que se van produciendo las acciones humanas a lo largo de una o más generaciones.
El tiempo tiene importancia en el proceso de la comunicación humana. El diálogo, aunque no es una vía rápida de entendimiento, crea mejores condiciones sustentables y sostenidas en el tiempo.
Los cambios significativos que se han obtenido respecto la transformación del entorno, resultan de las relaciones hombre-espacio histórico cultural, y esto es posible con el diálogo.

El uso del tiempo para el diálogo, que problematiza y critica, inserta al hombre y a la mujer en su realidad como verdaderos sujetos de transformación.

El diálogo permite la construcción de las relaciones y produce conocimiento ante nuevas situaciones y realidades que surgen en la historia.
EL CONOCIMIENTO:  resulta del quehacer colectivo, a través del diálogo, la actitud de búsqueda, de observación y la investigación frente a sí mismos y frente al mundo.
Adquirir conocimiento demanda la reflexión crítica, el aprendizaje permanente, la invención y reinvención de las cosas. Es resultado del diálogo, parte de problematizar la realidad que se presenta retadora.
Plantear la realidad como un problema es admirarla críticamente y generar acciones. El ser humano es sujeto de conocimiento
Significa proponer admiración crítica, en una operación totalizada que incluye la acción individual y la acción de los otros sobre el mundo.
Los seres humanos participan activamente en la transformación de la realidad, como sujetos de conocimiento, no somos receptores de conceptos e ideas que otros nos ofrecen o nos imponen.
La conciencia proporciona una actitud para realizar la acción, porque da sentido o razón a la realidad.
La toma de conciencia pertenece a la esfera de la simple opinión (Doxa), pero es relevante como etapa previa para tener acceso al conocimiento (logos) El diálogo que no traspase la frontera de la conciencia y el conocimiento no tiene ni tendrá fuerza de transformación sobre la realidad.
Cuando la dinámica del diálogo busca crear conocimiento, se conciben temas y contenidos de la realidad problematizada así como su consecuente acción–reflexión.

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