martes, 6 de octubre de 2009

EL POETA QUE ENCONTRO SU CAMINO (TEATRO ESCOLAR)

Miguel Blanco, poeta en plena crisis existencial debido al poco éxito que sus obras han tenido, retorna a su terruño: La Isla de La Culebra, en busca de sus orígenes, espera encontrar la inspiración.
Al llegar se le presenta un ser mágico que le hace reflexionar sobre su condición y los motivos que le llevan hasta allí, la inesperada desaparición del duendecillo le causa extrañeza y sensación de miedo, se repone y emprende la tarea de reencontrar a su antigua compañera Adelaida Leal, a quien contacta rápidamente, le expone sus deseos y necesidad de conocer sobre su tierra, recibe ayuda de ella y de su madre, anciana muy sabia que tiene cierta relación con la magia del lugar.
A través de Ascensión, la ancianita, Miguel va comprendiendo la naturaleza del Ceretón, duende que inicialmente le perturbó. Más animado, decide entrar a la casa de Adelaida a tomar café y recordar el pasado de Cecilio y el Hachador.
Surge la evocación en la transparencia del tiempo, Miguelito y Adelaidita, junto con otros niños juegan metras un día lluvioso cercano a la Semana Santa, perciben la presencia del Hachador, ser mítico, casi todos huyen, Cecilio incrédulo se queda y es atacado por el encanto, escapa y es recogido por sus compañeros que lo llevan a su casa. La transparencia también evoca al Ceretón quien es en verdad el narrador de todas las leyendas, éste desaparece, no sin antes dejar una advertencia a través de su verbo juguetón.
Al despertar del ensueño, Adelaida Leal y Miguel Blanco, adultos, salen de nuevo al patio, entonces llega de visita Mimí, vieja maestra de la infancia, quien descubre con alegría la presencia de Miguel. Lo orienta sobre sus problemas existenciales relativos al éxito y sobre los sueños y la poesía, su verdadera vocación. Los invita a visitarla y se despide amablemente.
En la mañana del siguiente día, los dos amigos de la infancia llegan a la escuela y encuentran a Mimí dormida, el tiempo está suspendido, aparece el Ceretón quien dirige las acciones, los conduce a un sueño que introduce la noción de lo real maravilloso. Comienza entonces la narración de la historia de la India Dorada que encantó a la hija de Juana la lavandera en el lago. Después de presentar el episodio, Ceretón trata de crear más suspenso a cerca del final de la historia y la india, saliendo de los tiempos sin tiempo, le recrimina y le hace comprender su tarea. El Ceretón despierta a la maestra y sus antiguos alumnos, luego desparece. Los presentes le preguntan sobre lo sucedido y la maestra les responde ¡vaya usted a saber!, es que soñar es mucho más que dormir. El acto cierra cuando se presenta un niño invocando a dos seres míticos (india y ceretón) quienes sirven como pretexto para que Miguel se aproxime a su folklor.

PERSONAJE
Miguel
Ceretón
(niño 2)
(niño 1)
Adelaida
Asunción
Miguel Niño
Adelaida Niña
Cecilio
Angelo
Gilberto
Mimí
Juana Lavandera
Rocío
India Dorada

PLAN DE LA OBRA
ESCENA I
EL REGRESO DE MIGUEL: TIEMPO PRESENTE: ENCUENTRO CON UN CERETON Y CON SUS AMIGOS, BÚSQUEDA DE INSPIRACIÓN

ESCENA II
DESANDANDO EL AYER: TIEMPO PASADO, INFANCIA, HISTORIA DE CECILIO Y EL HACHADOR

ESCENA III
ENCUENTRO CON MIMI: TIEMPO PRESENTE, REFLEXIONES SOBRE EL ÉXITO, LA POESIA, LA VOCACIÓN

ESCENA IV
LA MAGIA DE LA ESCUELITA: TIEMPO SUSPENDIDO, IRREAL, LEYENDA DE LA INDIA DORADA DEL LAGO, REFLEXIONES DE LA INDIA Y EL CERETON, MIMI, MIGUEL DESCUBRE SU MISIÓN

LA ACCION SE DESARROLLA EN 5 ESPACIOS ESCENICOS Y TRES TIEMPOS DISTINTOS.

TIEMPO PRESENTE (CALLE, PATIO DE LA CASA DE ADELAIDA, ESCUELITA DE MIMI)

TIEMPO PASADO (AL PIE DEL CERRO)

TIEMPO SUSPENDIDO O IRREAL (LAGO DE VALENCIA)



EL POETA QUE ENCONTRO SU CAMINO



Autora: Hilda Sorando de Silva

Versión Teatral de las leyendas del Ceretón, El Hachador y la India que encanta en el Lago. Circunscriptas al caserío La Isla de La Culebra, en el Municipio Los Guayos del Estado Carabobo Venezuela


I ESCENA
EL REGRESO DE MIGUEL


(MEDIODIA, CALOR, CALLE, CASA DE ADELAIDA)

MIGUEL: (SE QUITA EL PALTÓ Y LA CORBATA)
¡Casi igual! Poco fue lo que todo esto cambió


CERETON: (SALE POR DETRÁS DE MIGUEL)
Hola señor, ¿mucho calor?

MIGUEL: (SORPRENDIDO)
¡Epa!, ¿de dónde saliste?

CERETÓN: (BURLÓN)
Del aire, del cerro, de un mogote, del tiempo, de atrás.

MIGUEL: (MOLESTO)
Mira muchachito, pequeño tripón ¿Tu como que eres respondón?

CERETÓN: (AMENAZANTE)
No soy un muchachito y mucho menos un tripón, ¡cuidado!

MIGUEL: (CONCILIADOR)
Perdone, señor genio, perdón.

CERETÓN: (MUY SERIO)
¡Anjá!, así es mucho mejor, señor perdido.
¿Es que ahora quiere ser otra vez de por aquí?

MIGUEL: (DUDANDO)
¡Eso mismo me pregunto yo!

CERETÓN (RETADOR)
Entonces ¿Por qué regresó?

MIGUEL: (TRISTE)
Es una historia muy larga

CERETÓN: (INTERESADO)
Cuente, cuente, que yo tengo todo el tiempo del mundo y hasta más.

MIGUEL: (MUY INCOMODO)
Serás tu, pero yo no

CERETÓN: (AMISTOSO)
Soy un amigo, te conozco bien, me acuerdo de ti

MIGUEL: (INCREDULO)
No puede ser, eres un niño y yo tengo más de cincuenta años.

CERETÓN: (SONRIENDO)
Eres Miguel Blanco, el poeta que se nos escapó.

MIGUEL (ASUSTADO)
¿Cómo sabes eso? ¿Quién te lo contó?

CERETÓN: Mi madre…… la brisa.
Adios, ya me voy (SALTA ATRÁS Y DESAPARECE)

MIGUEL: (CASI DESMAYADO)
¡Santo Cristo Aparecido del Roble!
¡Que cosa tan rara! ¿Para donde se fue?

NIÑO 2: ¿Qué le pasa señor? ¿Se siente mal?

MIGUEL (DISIMULANDO EL MIEDO)
No, ¡que va! Estoy ensayando un paso de ballet
Dime: chico, ¿Sabes dónde vive Adelaida Leal?

NIÑO 2: Claro, ¡es mi mamá!, en la casa de enfrente, la azul.
Toque primero porque el perro es muy bravo, no lo vaya a morder.

MIGUEL: Gracias mijo. (TOCANDO LA PUERTA)
Buenas tardes. ¿Hay gente por aquí?

NIÑO 1: ¿A quién busca señor?

MIGUEL: A la Señora Adelaida Leal.

NIÑO 1: (GRITANDO)
Mama, mamaaaaaaa ¡te busca un señor!
Amarra el perro, que le puede morder el pantalón.
Acuérdate del portugués, que después nos lo cobró.

ADELAIDA: (SALIENDO)
¿Qué se le ofrece señor?

MIGUEL: (EMOCIONADO)
Ade, Adelaidita, en verdad ¿Eres tú?
¿Te acuerdas de mí, de Miguelito?
Soy Miguel Blanco, tu amigo de la niñez.

ADELAIDA: (LLORANDO Y RIENDO)
Alabado sea Dios, Miguel. Estás igualitico, pero mayor.
¡Tanto tiempo! ¿No es verdad?

MIGUEL: (TRISTE)
Es cierto, casi soy un viejo.

ADELAIDA (REMENDANDO EL CAPOTE)
¡Que exagerado!, estás usadito pero en muy buen estado.
Cuéntame ¿Dónde estabas? ¿Qué ha sido de tu vida?

NIÑO 1: (ATRAVESANDOSE , ACOMPAÑADO DEL NIÑO 2)
Aquí están una sillas. Tenga cuidado señor, que la suya tiene una pata coja.

DELAIDA: Cállate niño, no seas abusador.
(HABLANDOLE A MIGUEL)
Bueno, ahora cuéntame, ¿Cómo te fue en estos años?
(HABLANDOLE A LOS NIÑOS)
¡Muchachos vayan a jugar!
Que los mayores vamos a hablar.

NIÑOS 1 Y 2: ¡ No jombre mamá!

MIGUEL: ¿Cuántos muchachos tienes tú?

ADELAIDA: (RIENDOSE) Son nueve.

MIGUEL: ¡Muchacha! ¿Tantos?

ADELAIDA: Es que aquí no se hace más ná.

MIGUEL: ¿ Y ….. tu marido? ¿Quién es?

ADELAIDA (RIENDOSE)
César, el gochito, tu lo conoces.
Fuimos noviecitos desde la escuela
Pero, háblame de ti ¿Qué has hecho?
¿Por fin te hiciste famoso?

MIGUEL: (TRISTE)
No, que vá, es que me puse a inventar. Renegué de mi isla.
Decía que era ¡caraqueño!
Escribí mucho, si es verdad, de cosas que poco sabía, de otros países de Italia y Francia.

ADELAIDA: ¿Y de la Isla de La Culebra?

MIGUEL: ¡Nadita!, ni tan solo una página.

ADELAIDA: Pero …. ¿Escribistes varios libros? ¿No es así?

MIGUEL: Si, cuatro obras que nadie leyó. De un total de cuatro mil sólo vendí dos.

ADELAIDA: ¡Tan poquiticos! ¿ Y eso por qué?

MIGUEL: Porque son muy malos, ¿Por qué más va a ser?Si, vendí dos, pero los compré yo. Uno era para mí y el otro para doña Mimí pero nunca se lo envié.

ADELAIDA: ¡ Cónchale! Que pena.

MIGUEL: Lo que pasa es que fracasé. ¡por faramallero y prosista! Por eso mismo fue.. Así que me vine otra vez. Quiero que me ayuden para valorar lo mío y ser un buen escritor.

ADELAIDA: ¡Eso es! ¡Animo, Miguel! ¿En qué te podemos ayudar?

MIGUEL: Necesito conocer historias, para poder narrar la hermosa fantasía que hay encerrada aquí.

ADELAIDA: Yo no las recuerdo muy bien, pero los viejos sí. ¡Ellos no olvidan eso! ¡Espérate! Voy a llamar a mi mamá.

ASCENCIÓN: No chica, ya yo estoy aquí.
(HABLANDOLE A MIGUEL)
¡Muchacho! Por fin apareciste.

ADELAIDA: ¿Te acuerdas de él?

ASCENCIÓN: ¡Claro que sí! El perdido siempre regresa. ¡Si lo sabré yo! ¡Mijo que gusto volver a verte!

MIGUEL: Igualmente ña Asunciona. Aprovecho para preguntarle lo más importante que yo no sé.

ASCENCIÓN: Contal que no sea lo del cuento del huevo y la gallina, ji,ji,jijiji. ¡pregúntame pues!

MIGUEL: ¿Por qué la Isla de la Culebra se llama así?

ASCENCIÓN: (MIRANDO A ADELAIDA)
¡Caray, mijita! ¿Tú no sabes eso?

ADELAIDA: No má, yo tampoco lo sé.

ASCENCIÓN: ¡Claro! Tu lo que sabes es hacer muchachos. Jijijiji. Paren la oreja porque si me muero nunca lo van a saber: Porque esto era una isla y llegábamos en canoas. Lo de culebra, por la forma del cerro, fíjense si lo ven desde Guigue o desde Guacara, parece una enorme serpiente  Por eso y por mas ná esta es La isla de la Culebra, ¡ya está!

MIGUEL: ¡Nunca me lo imaginé! ¡Que importante es el saber de los mayores. Muchas gracias Ascensión.

ADELAIDA: No te vayas má, cuéntale a Miguel lo que pasó. ¡Cuando te perdiste tres días en el cerro!

ASCENCIÓN: (MUY MOLESTA)
¡Yo sabía!, eso no podía faltar. Lo que me pasó, es cosa mía y de nadie más. Con esas cosas no se puede jugar.

ADELAIDA: Nadie está jugando, má ¿Cuál es el misterio? ¡Cuéntenos, pues! Aunque sea a Miguel. Dígale con quién se encontró, ¡ande, pues!
ASCENCIÓN: (MUY SERIA) ¡Con un ceretón!
MIGUEL: ¿Un cere queee?

ADELAIDA: Un duende pequeño ¡Eso es!
MIGUEL: (RIENDOSE) ¡Cónchale, Ascensión!
ASCENCIÓN: (BRAVA) ¡Si me mamas gallo, no cuento ná! Te vas a ganar un coscorrón.
MIGUEL: No mi doñita, yo respeto esos duendes. ¿Cómo son?

ASCENCIÓN: Como los muchachitos y hay otros más chirriquiticos. El que me acompañó era como un muchachito, con un gorrito rojo  y las orejitas puntiagudas
MIGUEL: ¡Ah caray! ¡Con razón me reconoció!
ADELAIDA: (LE DICE A ASCENCION) ¿Qué te dijo? ¿Por dónde te llevó?

ASCENCIÓN: ¡Ah, no! ¡Eso si que no! Esos es cosa mía, no tengo porque decirla ¡y ya está!Mejor me voy (ENTRA A LA CASA)

MIGUEL: (ALEGRE, APLAUDIENDO) ¡Ya tengo mi primera leyenda! Lo que falta lo puedo imaginar, para eso soy escritor ¿Verdad?
ADELAIDA: (MUY CONTENTA) ¡Así es! Vamos para la cocina a tomar café. Podemos recordar la historia de Cecilio y el hachador

(SALEN Y CIERRA EL TELON)


ESCENA II
DESANDANDO EL AYER

(SOLAR CERCANO AL CERRO, NIÑOS JUGANDO)


MIGUELITO: Este trompo no sirve, mejor jugamos metras.

ADELAIDITA: ¡Está bien!, pero saco yo.

CECILIO: Sin trampas ¡Aviso!, porque ayer me rucharon todas.

ANGELO: Siempre te la das de bravo, lo que pasa es que nunca les pegas.

(VIENTO MUY FUERTE, RETUMBA UN TRUENO, COMIENZA A LLOVER)

MIGUELITO: ¿Oyeron eso? ¡Mejor me voy!

ADELAIDITA: ¡Que viento tan frío! Yo también Me voy. (ALEJANDOSE) Estamos en Semana Santa y puede aparecer el hachador.

MIGUELITO: (DESDE LEJOS) Oigánlo ¡Ya está picando palos! (SONIDO DEL VIENTO Y HACHAZOS)
CECILIO: (PELEON) Otra vez, la trampa. Ese es Javier que nos está asustando para quedarse con las metras.
ANGELO: ¡Recoge tus metras! ¡vámonos pues!
CECILIO: Ya voy que tengo que encontrar la que se me perdió

(ENTRA AL CERRO EN ESE MOMENTO PASA DE UN LADO A  OTRO UNA FIGURA VESTIDA DE NEGRO CON UN CAPUCHÓN Y UN HACHA)
ANGELO: ¡Ay Dios! ¡qué se hizo? ¡Se perdió? Mejor busco a Gilberto

CECILIO: (GRITA DESESPERADO FUERTE RUIDO DE HACHAZOS) ¡Ay, socorrooooooo!
(RUEDA POR EL SUELO HASTA EL PATIO, TIEMBLA)

TODOS: (REGRESAN GRITANDO)

ADELAIDITA: Cecilio, ¿Qué te pasó?

CECILIO: ¡El hachador! Si, ¡El hachador! ¡Ah bicho tan feo! ¡Saltando de  palo en palo!

ANGELO: ¿Te pegó? ¡te aporreaste! ¿Qué te duele?

CECILIO: (TEMBLANDO) ¡Todo, todito! ¡Hasta el corazón!

GILBERTO: ¿El corazón?, ¡será cagazón! Porque tu estas bien hediondo ¡fooooooo!

(HABLANDOLE A LOS DEMAS) Ayúdenme a llevarlo, lo que le hace falta a éste es un buen baño.
(TODOS SALEN CARGANDO A CECILIO)

CERETON: (CANTANDO) Eso le pasa al que lleva amigo a su casa. ¡Perdón!Al que se sube el cerro ¡cuando llega el hachador.!
(CIERRA EL TELON)


ESCENA III
ENCUENTRO CON MIMI

(PATIO DE LA CASA DE ADELAIDA, SALEN DE LA COCINA MIGUEL Y ADELAIDA DE NUEVO ADULTOS)

MIGUEL: (SABOREANDOSE) ¡Que rico estaba el café!

ADELAIDA: El café de Ascensión, se lo enseñó a hacer un ceretón.¡Ay me salió en verso!

(RIEN LOS DOS)

MIMI: (LLEGANDO) Buenas tardes, ¿Cómo que tienen visita?

ADELAIDA: Adelante maestra, ¿Cómo está usted? Se acuerda de Miguelito Blanco?

MIMI: ¿Cómo va a ser? (MIRANDO A MIGUEL) No me digas ¿Eres tú?
MIGUEL: Si maestra, así es.
MIMI: ¿Y mi abrazo dónde está? ¿No te acuerdas de mí? ¡Tantos años! Yo si me acuerdo de ti y de las caras de todos losisleños  ¿Qué has hecho en la vida?
MIGUEL: Poesía, pero sin mucho éxito.
MIMI: ¿Éxito? ¡Ah el éxito! ¿Qué es? ¿Mucho dinero?, ¿un buen carro?, ¿una casota? ¿Qué?
No, es tener un sueño y vivir para él. El tuyo es encontrar la poesía donde quiera que ella  esté.
MIGUEL: ¿Dónde?

MIMI: ¡A ver! En las piedras, en el sol, en la gente, en las leyendas y en la esperanza. No me hagas mucho caso.  ¡Tal vez, ni yo misma lo sé!

MIGUEL: ¡Eso es lo que necesito para orientar mi vocación!
MIMI: El mejor lugar para empezar es la escuela (MIRANDO A ADELAIDA) Visítenme mañana,

MIGUEL Y ADELAIDA: Estaremos allá tempranito, para ver la sorpresa que nos puede ofrecer.

MIMI: ¡bueno! adiós, ya me voy

MIGUEL Y ADELAIDA: Por ese lado no es maestra.

MIMÏ: Yo sé, pero tengo que buscar un muchachito para que me ayude mañana.Hasta luego, ahora si me voy.
(CIERRA EL TELON)


ESCENA IV
MAGIA EN LA ESCUELITA

(DÍA SIGUIENTE, CAMINO A LA ESCUELITA)
ADELAIDA: ¡Apúrate Miguel! Acuérdate que a Mimí no le gusta la gente impuntual

MIGUEL: y tampoco la despeinada. Préstame tu peine!

ADELAIDA Y MIGUEL: (LLEGANDO) Buenos días
ADELAIDA: (ASOMANDOSE) ¿Qué raro? ¡Mimí Está durmiendo!

(MAESTRA SENTADA Y DORMIDA, EN EL CENTRO DEL SALON HAY UNA LAGUNA)

CERETON: (MUY CEREMONIOSO) ¡Silencio! está soñando

ADELAIDA Y MIGUEL: (SORPRENDIDOS) ¿Queeee?

CERETÓN: Ustedes también soñarán. Pasen por aquí ¡Cuidado! No pisen el agua es de la India Dorada y se puede molestar. (LES ESPOLVOREA ESCARCHA MÁGICA)
ADELAIDA Y MIGUEL : (SE SIENTAN Y COMIENZAN A SOÑAR)
JUANA LAVANDERA: (ENTRANDO A LAVAR EN LA LAGUNA) Rocío, hija, venga para acá.
¡Esa muchacha!, siempre con sus rarezas.

ROCIO: Mamita, ¿Te ayudo a lavar?

JUANA LAVANDERA: Si mija, agarrra esa mudita de ropa. La blanca que es tuya y está muy sucia
ROCIO: Si mamá (COMIENZA A LAVAR Y SE VA QUEDANDO COMO IDA)

JUANA LAVANDERA: (MIRANDO A ROCIO) ¿Qué es lo que te pasa, niña? (SACUDIENDOLA)
Epa muchachita, Rocío, Rocío

ROCIO: (VUELVE EN SI) ¿Qué? ¿Qué pasó?

JUANA LAVANDERA: ¡Eso te pregunto yo! ¿Qué viste? ¿Qué te aleló?

ROCIO: No….. Naada…… Mamá

JUANA LAVANDERA: ¿Cómo que nada? ¡vámonos para la casa ya! (SE LLEVA A LA NIÑA )

ASCENCION: ( LLEGA A LA LAGUNA QUE ESTÁ SOLA) ¡Qué bonita esta esa agua pá lavá!

JUANA LAVANDERA (LLEGANDO CON SU CESTA DE ROPA) Hola, comay. ¿Cómo está?

ASCENCIÓN: Bien guena y tu ¿Cómo dejaste a Rocío?

JUANA LAVANDERA: ¡Ayyyyy! (LLORANDO), muy mal hablando muchos disparates ¡Que si el lago! ¡Que una india! Y no se que más.

ASCENCION: (MOVIENDO LA CABEZA) Un encanto, comay ¡Está claro! Yo lo he visto también.
ROCIO: (REGRESANDO DE LA CASA, SE METE EN ELAGUA)

INDIA DORADA: (EMERGE DEL AGUA Y LLAMA POR SEÑAS A ROCÍO)

JUANA LAVANDERA: ¡Hija! no te metas hondo, que no te mandé a bañar.

ROCIO: Lo sé mamá. Pero mi amiga me está llamando (EXTIENDE LOS BRAZOS Y CAMINA MUY
DESPACIO EN EL AGUA)

INDIA DORADA: (VUELVE A SALIR Y LLAMA A LA NIÑA)

JUANA LAVANDERA: (SACA LA NIÑA DEL AGUA)¿Qué te pasa? ¡ah mi amor! ¡Mi niñita bonita!
ROCIO: (COMO ENCANTADA) Nada, todo es lindo la india, el lago, el sol, la mañana.
JUANA LAVANDERA: ¡Por Dios! ¿Qué es lo que está pasando?
ASCENCIÓN: Rece, comadre, rece ¡ande, pues!
ROCIO: No pasa nada. Está todo de lo más bonito.
JUANA LAVANDERA: ¿Cómo? ¿Qué no está pasando nada?(DIRIGIENDOSE A ROCIO) Te ríes sola, te ponen lela y hasta hablas con el agua. ¿Qué es? ¿Qué miras en esa laguna?
ASCENCION: ¡Ay comadre! Rece, pues, ¡ande!, no espere más.
ROCIO: ¿Es que tu no la ves, mamá?
JUANA LAVANDERA: ¿A quién?
ROCIO: A la india dorada, mi amiga.
JUANA LAVANDERA: ¿Dónde?
ROCIO: En el horizonte, ¡donde se besan el cielo y el agua! (SE METE EN EL AGUA Y TRATA DE
ALCANZAR LA MANO DE LA INDIA)
INDIA DORADA: (TRATA DE ATRAPAR A ROCÍO)
JUANA LAVANDERA (MUY ANGUSTIADA VIENDO A ROCÍO CASI TAPADA POR EL AGUA)
!Yo no puedo ver nada! ¡Ah no, comadre!, déme su crucifijo.

ASCENCIÓN: Tómelo y no lo suelte, agárrelo duro y tiemple por la mano a su muchacha,  cuje, cuje,
 jale,  bien  duro ahhhhh, vió como le le dije,  ahora sí .......¡ ya salió!


JUANA LAVANDERA: Alabado sea Dios.¡mejor vámonos de aquí! (ARRASTRAN A AROCÍO)

ROCIO: (SE DESMAYA, SE LA LLEVAN ASUNCION Y LA MAMA)

CERETON: Eso pasa cuando cosas de acá, se encuentran con las del otro mundo,  de allá. La gente dice que la lavandera se mudó con su hija y no regresó jamás.¿Quién sabe? ¿Será verdad?Puede ser que, la india se dejara ver por Juana lavandera. Entonces el final puede ser distinto. ¿Qué cosas? Uno nunca sabe ¡Tal vez!



INDIA DORADA: Ceretón, travieso, no digas más. En tus leyendas yo no me meto. Mejor dejas eso así
CERETON (APENADO) ¡Es verdad!, mi Reina. Mi trabajo ahora es otro.Tengo que despertar a esta gente ya.  (LANZA LA ESCARCHA MÁGICA A LOS DORMIDOS)
MIMÍ, ADELAIDA Y MIGUEL: (ESTIRANDOSE Y BOSTEZANDO) ¿Qué pasó?
MIMI: ¡Vayan ustedes a saber!, es que soñar no es igual que dormir
MIGUEL: Gracias maestra.¡Esto era lo que me faltaba! ¡imaginación y los cuentos de mi tierra . He descubierto mi propio folklor.
TODOS: Y si quieren saber más. Pregúntenle a la vieja, a la india y al ceretón.



UNA HISTORIA  DE LA ISLA DE LA CULEBRA PARA EL MUNDO

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